lunes, 2 de febrero de 2009

Nunca me interesó el cine de animación llamado “comercial” salvo como medio para pagar facturas y, posiblemente, jamás hubiese vivido en lugares como Londres o Los Ángeles si no fuera por esa razón; de hecho, tampoco me lo hubiese planteado si no fuera porque mi amigo Raúl García había tenido ya el valor de ser pionero en esto de la “emigración animante” y me convenció de que quizás así podría resolver la penuria económica a la que me llevaban los tebeos.
Raúl es, pues, la causa principal de que yo trabajase para Spielberg o Disney; él, el azar (supongo que mi portafolio debió llegar junto a otros varios cientos) y un tipo Iraní llamado Rasoul Azadani que fue la persona que tomó finalmente la decisión de contratarme y que fue mi jefe en Los Ángeles durante varias películas.
Pues eso, que no me molan las pelis de animación comercial, por muy bien facturadas que estén, pero nada es negro o blanco, sino que la vida te obsequia con una infinita gama de tonalidades: Así, aunque para mí fuera solo un curro, estuve atento a lo que se podía aprender y, aunque sólo fuera por eso, valió la pena la aventura.
Aprendí, por ejemplo, a hacer bocetos con “china marquer” durante el rodaje de Hércules.

I’ve never been interested in commercial animation movies, except as a way to pay my bills and, possibly, I’d never lived in places such as London or Los Angeles if it wasn’t for that reason; as a matter of fact, I wouldn’t even think about it if my friend Raúl García didn’t have the courage to be a pioneer in such think as, let’s call it, “toon-migration”, and convinced me back then that, maybe, It could be a good way to solve the economic misery that the comic-book business has guided me to.
So Raúl is, no doubt, the main cause of my work experience with Spielberg or Disney; Him, the chance (I guess there were maybe hundred of portfolios coming at the same time with mine) and an Iranian guy called Rasoul Azadani who was the person that took the decision to hire me and become my boss in LA for quite a few movies.
Again: I don’t like commercial toons, even if they are really well done, but nothing is black or white and life gives you an infinite bunch of tones so, even if it was only a job, It also let me to watch carefully what was going on around and learn precious new stuff. Only for that reason it was worth the adventure.
During the shooting of Hercules I could learn, for example, how to sketch with “china markers”.