lunes, 8 de junio de 2009

Chito (1992-1998) In Memoriam

Buscando documentación para mi nuevo proyecto me encontré con estas fotos y la memoria me dio uno de esos pinchazos.
Nació, inesperadamente, dentro del motor de mi coche. Aprendió pronto las normas aunque se las saltó siempre que pudo. Fue fiel y cariñoso. No se quejó mucho cuando se le obligó a viajar miles de kilómetros dentro de la bodega de un avión y descubrió que todo lo que había conocido hasta entonces ya no estaba allí; de hecho, se quejó mucho menos de lo que lo hice yo mismo. Nunca pidió demasiado y agradeció todo lo que tuvo. Era libre pero, tarde o temprano, siempre regresaba a casa. También regresó para morir al lado de su familia. Fue el hijo perfecto.

Searching references for my new project I found these photographs and memories gave me the inch.
He was born, unexpectedly, inside my car engine. He learned the rules quickly although he jumped over them every time he could. He was faithful and affectionate. He never complained too much when he was forced to travel thousand of miles inside an airplane’s hold to discover that everything he had known until then was vanished, as a matter of fact, he complained a lot less than I, myself, did. Never asked for too much and was thankful for everything he got. He had total freedom but always, sooner or later, came back home. He also came back to die close to his family. He was the perfect son.









6 comentarios:

Vazquez dijo...

Ay madre
yo espero que mi gato sea uno de los inmortales y que el jaleo que monta por la noche es porque lucha a espadazos con otros gatos y no le cortan la cabeza porque es el mejor.Mi gato inmortal, no se puede morir, me dará un algo fijo

Antonio Navarro dijo...

Con Chito entendí, por primera vez, lo que debían sentir mis padres cuando, teniendo yo 15 o 16 años, no aparecía en toda la noche. Tanto en la casa de Madrid como en la de Los Ángeles él podía entrar y salir con toda libertad. La mayor parte de las veces aparecía a las pocas horas, pero cuando tardaba más de lo habitual me ponía cada vez más nervioso imaginando cosas. Finalmente siempre aparecía, para traer a casa algún trofeo (ratón, murciélago, pájaro, o las pruebas de la batalla)
La última vez que regresó descubrimos, al poco rato, que tenía paralizadas las dos patas de atrás. A los pocos días murió en una clínica veterinaria de Burbank. El veterinario nos dijo que seguramente habría comido algún veneno. Yo creí que me moría de pena.

Vazquez dijo...

ahhhhhhhhh por dios que historia Antonio mas triste.Voy a morderle la oreja al mio un buen rato, ay que horror que no, que no se va a morir nunca.Me pido hacerlo antes yo

Montserrat dijo...

¡Qué majísimo era!
Y me imagino a la perfección la pena cuando murió. Cuanto más mayor me hago, más me conmueven los animales y sus historias.
Me encantaría poder dar la oportunidad a mis michos de que fueran libres para entrar y salir de la casa, a su bola. Pero la autopista , lamentablemente, está demasiado cerca. Y cuando uno de ellos-la siamesa, por supuesto-tiene un desliz escapista, mi angustia es total. Menos mal que es uno de los gatos más torpes que conozco y la cuesta un triunfo guardar el equilibrio y caminar por la valla que la separa del mundo libre...XD

Gabor dijo...

Tenía que escribirte, por supuesto. Chito era precioso!
Los que compartimos amor por los animales, sean cuales sean, y compartimos las horas con ellos, sentimos su perdida como si fueran de la familia, y es que lo son, no en vano las tres bestezuelas felinas con las que vivo,doy fe, lo son.
Recuerdo a "Chico" el perro de mis abuelos, compartió conmigo muuchos veranos y tardes de domingo, soportó como un jabato tres ataques al corazón y cuando se fué me partió el mio.

stranded dijo...

Aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh! :O
Que gato maaaaaaaaaaaaaas bonito!!!Y que historia maaass triste, pobrecito, ayayayay!!
Que grandes momentos que nos dan, y que pena que, aunque parezcan tan preparados para defenderse, esten tan expuestos a "nosotros"...
Viviendo en un 7º en madrid, los mios no salen de casa, como máximo a la terraza. Siempre me pregunto si echaran de menos ese espacio que nunca han conocido, pero ahora casi me quedo mas tranquila sabiendo que como mucho se pasan a la terraza del vecino..
Animo, que, aun con todo, esos 6 años de felicidad-gatuna-prrrrrrrr no te los quita nadie...
y a lo mejor algun dia tienes otro ronroniiito ^.^ maowww! bsos!