sábado, 21 de febrero de 2009

Arrebatos

Revisar viejas carpetas guardadas en lugares poco accesibles da alguna que otra sorpresa, como estas páginas que no pasaron del estado en que las subo y que son parte de una vieja historia que comenzaba en Inglaterra, a finales del siglo XIX.
Allí estaba Helena, la chica de la alta sociedad y Héctor el joven francés sin dinero ni familia conocida, pero lleno de talento artístico que trabajaba, de aprendiz, en el taller del Prerrafaelista tardío y socialista adelantado William Morris.
Recuerdo que era una historia dramática cuya trama se adentraba en el siglo XX y que, curiosamente (las páginas son de los noventa) se llamaba “El tiempo arrebatado”.

Reviewing old folders kept in not very accessible places gives you surprises sometimes, like these pages that did not go further than what you see now and are part of an old story that began in England, at the end of the XIX century.
There was Helena, the girl from the high society and Hector, the young French guy without any money or any known family, but full of artistic talent who worked, as apprentice, at the factory of the later Pre-Raphaelite and precocious socialist William Morris.
I remember that it was a dramatic history whose plot entered the XX century and that, curiously (the pages are from the nineties) was called “El tiempo arrebatado” (impossible to translate, it would be something that may mean “The snatched time” and “The stolen time” at the same time)




Estas páginas “listas para entintar” pertenecen a la versión de “El tiempo Arrebatado” del 2000, también abandonada.
Algunos sabéis que, años después dibujé una historia con ese nombre que me perseguía durante años, y que fue finalmente publicada.

These pages “ready for inking” belong to the version of “El tiempo arrebatado” that I started in 2000, and was also abandoned.
As some may know, few years after that I drew a story with that title that was chasing me for years, and this one was finally published.









domingo, 8 de febrero de 2009

Polaroid R.I.P.
Hace unas semanas leí la noticia de que, no sólo las cámaras, sino los propios cartuchos de película Polaroid, habían dejado de fabricarse. La fotografía digital había acabado con la vieja fórmula de fotografía instantánea; Pero quienes tomaron la decisión de matar a la Polaroid se olvidaron de que, aunque usemos el bendito photoshop para transformar las imágenes, el programa no te permite (aún) ese placer de lo imprevisto, ese goce químico-orgánico, que se producía el remover los fluidos con un palito durante los instantes del proceso, mientras se espera el milagro de lo impredecible.
Aunque lo peor es que ya no habrá materia prima para los Ondublios de MJ…

Polaroid R.I.P.
Weeks ago I read in the news that they stopped manufacturing, not only the cameras, but also the cartridges of Polaroid film. The digital photography had ended finally with the old formula of quick developing photography; But, whoever took the decision of killing the Polaroid process, forgot that, although we can now use photoshop to transform the images, the program does not allow (still) that pleasure of the unexpected, that chemist-organic joy that took place when you remove the fluids with a stick during the few seconds that the process needed to end, meanwhile we wait the miracle of the unpredictable.
But the worse thing is that no longer will be raw material for the Omdublios of MJ to be done...






martes, 3 de febrero de 2009

Encontré unos garabatos muy viejos.

I found some really old doodles.















lunes, 2 de febrero de 2009

Más bocetos de la misma secuencia. Durante mis cinco años con “el ratón” siempre tuve la sensación de que un porcentaje elevadísimo de todo lo que producía (así como de lo que producían todos mis compañeros) ni siquiera era visto fuera del departamento de layout. Se quedaba allí por cambios, cambios y más cambios y, finalmente, lo mejor no era lo que salía del departamento.

More sketches from the same sequence. During my five years experience working for “the mouse” I always got the feeling that a really big percentage of my production (and the same with all of my co-workers) wasn’t even seen outside the layout department. It was kept inside for changes, changes and more changes and, finally, the best stuff was not what really went out of the department.





El Disney que nunca fue, o “cómo fundir millones de dólares y la paciencia de todo un equipo inútilmente”.
Creo que este work-book es el último que hice para Kingdom of the sun antes de que pasase a ser Emperor´s new groove y convertirse así en una “comedia alocada de colegas” en lugar de un sinsentido de adaptación de “el príncipe y el mendigo” en los Andes.

The Disney that never was, or “How to squander, useless, millions of dollars and the patience of a whole team”.
I believe that this was the last work-book I did for Kingdom of the sun before it became Emperor’s new groove and change into a “whimsical mates comedy” instead of a nonsense adaptation of the prince and the pauper located in los Andes.


Nunca me interesó el cine de animación llamado “comercial” salvo como medio para pagar facturas y, posiblemente, jamás hubiese vivido en lugares como Londres o Los Ángeles si no fuera por esa razón; de hecho, tampoco me lo hubiese planteado si no fuera porque mi amigo Raúl García había tenido ya el valor de ser pionero en esto de la “emigración animante” y me convenció de que quizás así podría resolver la penuria económica a la que me llevaban los tebeos.
Raúl es, pues, la causa principal de que yo trabajase para Spielberg o Disney; él, el azar (supongo que mi portafolio debió llegar junto a otros varios cientos) y un tipo Iraní llamado Rasoul Azadani que fue la persona que tomó finalmente la decisión de contratarme y que fue mi jefe en Los Ángeles durante varias películas.
Pues eso, que no me molan las pelis de animación comercial, por muy bien facturadas que estén, pero nada es negro o blanco, sino que la vida te obsequia con una infinita gama de tonalidades: Así, aunque para mí fuera solo un curro, estuve atento a lo que se podía aprender y, aunque sólo fuera por eso, valió la pena la aventura.
Aprendí, por ejemplo, a hacer bocetos con “china marquer” durante el rodaje de Hércules.

I’ve never been interested in commercial animation movies, except as a way to pay my bills and, possibly, I’d never lived in places such as London or Los Angeles if it wasn’t for that reason; as a matter of fact, I wouldn’t even think about it if my friend Raúl García didn’t have the courage to be a pioneer in such think as, let’s call it, “toon-migration”, and convinced me back then that, maybe, It could be a good way to solve the economic misery that the comic-book business has guided me to.
So Raúl is, no doubt, the main cause of my work experience with Spielberg or Disney; Him, the chance (I guess there were maybe hundred of portfolios coming at the same time with mine) and an Iranian guy called Rasoul Azadani who was the person that took the decision to hire me and become my boss in LA for quite a few movies.
Again: I don’t like commercial toons, even if they are really well done, but nothing is black or white and life gives you an infinite bunch of tones so, even if it was only a job, It also let me to watch carefully what was going on around and learn precious new stuff. Only for that reason it was worth the adventure.
During the shooting of Hercules I could learn, for example, how to sketch with “china markers”.